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13 de febrero de 2011

Mudo x 100

Minutos antes de comenzar el encuentro frente a Sportivo Italiano, llegó el reconocimiento para los 100 partidos que cumplía Pablo Ruiz con la camiseta de Nueva Chicago “estoy muy contento”. El comienzo fue aquella tarde (la del final para Sergio Batista) del 30 de octubre del 2005, cuando en Salta, Juventud Antoniana, con dos goles de Cristian Alfaro, derrotó a Chicago 2 a 0 “le agradezco al Checho que me haya puesto en Primera, por suerte pude mantenerme y llegar a estos cien partidos”

Pablo jugó los últimos 31 minutos tras haber ingresado por Mariano Donda. Repasando aquel equipo a algunos se les caerá un lagrimón, porque al final de la temporada consiguieron el ascenso “muchos chicos que hoy están en primera o en el exterior, esperemos que yo también le pueda dar un ascenso a Chicago”

Si bien jugó varios partidos en el Nacional “B” en la Temporada 08/09, tomó mayor protagonismo cuando Chicago retornó a la Primera “B” y este año se convirtió en una pieza fundamental “este es mi mejor momento desde que estoy en el Club, estamos bien, hace mucho que no perdemos, esperemos seguir así para irnos de esta categoría”

Cuatro goles lleva en esta temporada, con un total de 11 en primera división, aunque quienes lo vieron en las inferiores recuerdan que era mayor su caudal de goles “me falta gol, no me tengo que desesperar porque eso llega solo”

En cuanto al presente, el tema es la igualdad, con sabor a poco frente a Italiano “tuvimos varias situaciones de gol, ellos hacían tiempo, no pudimos ganar” y no se puede dejar de mencionar su remate, que tras dar en el travesaño rebota en el arquero y por lo general es gol, pero no “de eso hablábamos en el vestuario, tuve la mala suerte que le dio en la espalda y se fue afuera”
Julio Cordara

28 de diciembre de 2010

VERANO DEL '67

Para entender algunas situaciones que se vivían por entonces, debemos pararnos en el contexto histórico de nuestro país. Era el año 1966, el Gobierno de Facto era encabezado por el Gral. Juan Carlos Onganía. La Asociación del Fútbol Argentino estaba intervenida y su titular era Valentín Suárez.

La idea aquí es detallar y subsanar un viejo error que, entre otros lugares, se manifiestan en publicaciones oficiales.

El tema es la recordada final, a dos partidos en cancha de Huracán, entre Nueva Chicago y Deportivo Español. No es la final en sí, sino qué se escribió y cómo fue.

En el libro Historia de Nueva Chicago, publicado por el Dr. Nicolás Maccarone, dice textualmente en el párrafo final de la segunda columna en la página 48 “en el Torneo del año 1966 igualaron el primer puesto los equipos de Nueva Chicago y Deportivo Español, quienes debieron disputar dos partidos para determinar cuál de ellos subía a Primera División A. ambos encuentros se jugaron en enero de 1967”

Un texto con el mismo espíritu, solo que decía que habían igualado en el segundo lugar y por ello tuvo lugar aquella final, decía en el Programa Oficial del Departamento de Prensa del Club Deportivo Español en ocasión de visitar el Bajo Flores la temporada pasada.

Algunos datos en que está basado este trabajo tienen que ver con la forma de disputa del Campeonato de Primera B en 1966, cómo le fue a Chicago (y a los equipos que jugaron el octogonal) y la reestructuración del Fútbol Argentino en 1967.

CAMPEONATO DE 1ª B 1966
Hubo 22 clubes participantes, se jugó con el sistema de todos contra todos a dos ruedas de partidos (42 fechas). Al final del mismo, Unión de Santa Fe sumó 58 puntos, aventajando por 5 unidades a Argentinos de Quilmes. No es este un dato menor para tener en cuenta la clasificación al octogonal jugado en enero de 1967.

CHICAGO EN ESE TORNEO
No fue una actuación destacada la de Chicago, culminó en la 9ª ubicación con 45 puntos (trece menos que el campeón). Para destacar las dos victorias, en Mataderos y en Santa Fe frente a Unión (campeón), con Argentino de Quilmes (sub campeón) en Mataderos, el clásico frente a All Boys como local, donde ganó 2 a 1 y una goleada frente a Los Andes por 6 a 2.

REESTRUCTURACION EN EL FUTBOL ARGENTINO
Quedó manifestado que Valentín Suárez, quien había sido presidente de Banfield estaba a cargo de la intervención en la A.F.A. En dicho momento, debido a fuertes presiones, hubo una reestructuración en el fútbol argentino que le habrías las puertas a clubes del interior del país.
En el año 1967 ya no se juagaría un solo campeonato, sino que iban a ser dos: Metropolitano y Nacional.

Qué era el Campeonato Metropolitano: un torneo donde jugaban los equipos directamente afiliados a la A.F.A.

Qué era el Campeonato Nacional, la inclusión, además de los clubes directamente afiliados, de instituciones del interior del país, que debían ganar su lugar en un torneo previo, organizado por el Consejo Federal de Fútbol.

OCTOGONAL 1967
Debido a esta reestructuración se determinó la disputa de un torneo octogonal para sumar otro club a la Primera División.

Tomando estos cuatro puntos básicos, en especial lo que tiene que ver con el Torneo del ’66 se ha de determinar la inexactitud manifiesta al octogonal como una prolongación de dicho torneo.

Observando la tabla de posiciones se puede comprobar que ni el 2º (Argentino de Quilmes) ni el 7º (Defensores de Belgrano) jugaron el octogonal. Que San Telmo (6º), Los Andes (8º) y Tigre (11º) debieron jugar con Italiano (17º) por dos lugares. Está más que claro que no se utilizó la tabla de posiciones de 1966 para determinar las plazas de ese certamen que daba otro lugar al círculo privilegiado.

¿Cómo se determinó entonces quiénes jugaban? Se tomó en cuenta las campañas realizadas en los tres torneos previos, la venta de entradas y la infraestructura de cada club.

6 instituciones ingresaron directamente (All Boys, Almagro, Deportivo Español, Deportivo Morón, Nueva Chicago y Tempaerly). Para las otras dos plazas hubo dos partidos eliminatorios entre San Telmo e Italiano (el 3 de enero del ’67 en cancha de Atlanta, ganó Telmo 3 a 1 y tres días después, en el mismo lugar, fue categórico con un 5 a 2) y Los Andes - Tigre (ambos partidos se jugaron en Platense, en la ida ganó Tigre 1 a 0 u en la vuelta empataron en uno.). de esta manera, San Telmo y Tigre obtenían su lugar.

Cuartos de final (jugados el 10 y 17 de enero, partidos de ida y vuelta en cancha neutral)
Almagro superó a Tigre (en la ida jugada en Racing ganó Tigre 2-0 y en la vuelta ganó el Tricolor por el mismo marcador, por lo que fueron al alargue, volvieron a empatar, ejecutaron penales y siguió la parda, la moneda favoreció a los de José Ingenieros)).
Morón, tras los dos partidos (0-0 en Atlanta y 3 a 3 en Manuela Pedrazay Cramer) superó a Los Andes en la tanda de penales.
Español le ganó los dos partidos a San Telmo (2-1 en Platense y 3-2 en Huracán)
Chicago dejó fuera del certamen a All Boys, tras empatar en uno en cancha de Huracán 1 a 1 (ver cuadro con los partidos de Chicago) y ganarle 4 a 2 en la vuelta jugada en cancha de Racing

Semi Final (jugados el 20 y 24 de enero, en partidos de ida y vuelta en cancha neutral)
Español superó claramente a Temperley ganándole los dos partidos 2 a 0, en canchas de Huracán y Platense.

Chicago, por su parte perdió en la ida con Almagro (1-0 en Platense), ganó por el mismo marcador en cancha de Huracán y en el suplementario, un gol de Roberto Martínez le dio el pase a la final.

Final (jugadas el 27 y 30 de enero de 1967)
Esas finales ingresaron al gran mito de la imaginación popular, muchos sostienen, sin elementos que los sostengan más allá del dolor de no haber llegado a la máxima categoría, que Chicago no rindió lo que podía y con dos triunfos claros, Español llegaba a Primera División.
Repasando algunos nombres de la plantilla de Español, que triunfaron en la Argentina y en España (Rudzky, Veglio, Valledor, el Canario Pérez, …) y tomando en cuenta los antecedentes entre las instituciones en el certamen (en la primera rueda ganó Español 3 a 1 y en la revancha empataron en 2 tantos), Español tenía nombres de gran jerarquía y fue un justo ganador



Hoy ambos clubes se encuentran perdidos en la tercera categoría del Fútbol Argentino, aquello fue historia y aquí se trató de subsanar un viejo error.

Julio Cordara

17 de diciembre de 2010

ARCO INVICTO

Las dos rachas positivas de Agustín Gómez sin que le conviertan (al principio d la temporada pasada y esa serie en este torneo), llevó a consultar sobre los registros históricos en Nueva Chicago. Antes que Agustín, tres arqueros grabaron sus nombres: Jorge Zeppa, Jorge Traversa y Carlos Cochella, en los años 1968, 1982/83 y la temporada 88/89.

Cada uno de esos torneos, en la desorganización de nuestro fútbol, tuvo distintas manera de jugarse, por motivos diversos. Para intentar meternos en cada una de las historia, se contará cómo se jugaron.

1968
Chicago participaba en el Campeonato de 1ª “B”. Entonces se jugaba a una sola rueda de partidos. Esa era una etapa clasificatoria que le daba a los cuatro primeros clubes la posibilidad de disputar un torneo, denominado “Promocional” junto a los seis peores clasificados de Primera División. El premio de ese torneo (a dos ruedas) era que los seis primeros jugarían en el círculo privilegiado.

1982
Como ese año se disputaba el Mundial de España, al principio se jugó el Torneo Nacional (los clubes de la “A” con clubes del Interior del país) y luego, en el segundo semestre, el Metropolitano. Este torneo era el “importante” ya que establecía los descensos.
Ante la falta de fechas, el Campeonato se terminó de jugar entre enero y febrero del ’83. También hay que tener en cuenta el Campeonato Nacional ‘83

1988/89
Chicago se encontraba en la 1ª “B” Metropolitana. Era un torneo con 16 clubes, a dos ruedas de partidos. El Campeón ascendía al Nacional “B”. De a cuerdo a la tabla de posiciones 4 clubes clasificaban a los Zonales (Noroeste y Suereste). De estos zonales ascendía dos equipos al Nacional (uno por cada zonal)

CHICAGO EN CADA TORNEO
EN 1968
Junto con Almagro finalizó en el primer lugar (además invicto) con 26 unidades, una menos para Unión y Morón, los 4 clasificados al Torneo Promocional, junto a Gimnasia y Esgrima La Plata, Quilmes, Atlanta, Platense, Ferro y Tigre.
Comenzó bien, y luego no concretó el ascenso que todos daban como viable. Los que sí dieron el salto fueron Morón y Unión y los que perdieron la categoría Ferro y Tigre.

EN EL METROPOLITANO ’82 Y EL NACIONAL ‘83
Es recordada aquella serie final a principio del ’83 que culminó con la victoria ante Racing Club en cancha de Boca, con aquel golazo de Pedro Hermosilla Flores. Sí, en la última fecha Chicago se quedaba en Primera.

Poco tiempo después se juega el Nacional ’83 y Chicago compartía la zona con River Plate, Loma Negra de Olavaria y Andino de La Rioja. Pasaban a la siguiente fase los tres primeraos de cada zona, quedaron eliminados los riojanos.
Allí estuvo junto a Temperley e Independiente, ellos dos pasaron de ronda, para Chicago concluyó el certamen.
Estudiantes de La Plata fue Campeón, le ganó la final a Independiente.

1ª “B” METROPOLITANA 1988/89
Tiempos tristes, deportivos e institucionales. Lo único que le permitía aspirar a seguir jugando era que, ante la poca cantidad de clubes participantes (16) y la incoherente organización, 15 clubes jugaban por algo.
El campeón (Villa Dalmine) ascendía al Nacional “B”, 3º y 4º al zonal Noroeste, el 2º al zonal Sureste y el cuarto clasificado, al zonal Sureste, salía de un decagonal.

En noviembre del ’88 asume la presidencia unos de los muy pocos dirigentes con visión de futuro en Chicago: José Cirillo. Por entonces ya hablaba de “Chicago 2000”

Lo mejor llegó en la segunda parte de la competencia, ya en el decagonal. Eran dos zonas de 5 equipos. Chicago compartía esa zona con Atlanta, El Porvenir (le ganó a ambos), Arsenal y Morón (empató con los dos). De esa manera terminó primero, jugó la semifinal frente a All Boys y luego la final frente a Merlo (ganó por definición desde el punto penal).
Eso le valió la clasificación al zonal, donde superó en primea fase a Deportivo Norte de Mar del Plata y cayó en la siguiente ante Atlético de la Juventud Alianza de San Juan. En ambas series se definió con tiros desde el punto penal.

Un hecho imborrable fue desde el partido con Morón (en Vélez) aparecía la Chicago Jazz Band en la tribuna “Verdinegra”. Y frente a los del Floresta y los de Merlo la gente fue caminando en masa a Liniers.
Lo de Mar del Plata merece un capítulo aparte.

RECORD DE VALLA INVICTA
EL QUE TODOS CREEN
Por la trascendencia y por lo histórico, en la memoria de todos quedó el recuerdo de aquel momento en que Jorge Zeppa batía el record de valla invicta en el Fútbol Argentino.
Para recordar, lo tenía Amadeo Carrizo, arquero de River Plate con 769 minutos. Luego se lo quebró Antonio Roma de Boca Jrs, con 785 minutos. Amadeo y el “Tarzán”, los arqueros de la Selección Argentina.
En la fase clasificatoria, en el empate con Estudiantes de Bs As en cancha de Atlanta se inició la serie. Fue 1 a 1, Justo Alcibar el gol de Chicago a los ‘2 del Segundo Tiempo. Sobre los ‘6 empataba Carro.
Le siguieron las victorias ante Arsenal, Defensores de Belgrano, San Telmo (todas 1 a 0) y Excursionistas (2 a 0). Para finalizar la etapa clasificatoria con el empate en cero con All Boys.
Ya en el Reclasificatorio (para las estadísticas se toman como de Primera División) empató con Morón (0-0) y le ganó a Almagro (2-0) y Ferro (3-0). Por la cuarta jornada jugaba frente a quilmas
En la vieja cancha de Guido y Sarmiento, el elenco local arremetió de entrada nomás, a jorge Zeppa lo separaban 12 minutos de la Gloria. Cuando transcurrió esa docena de minutos estalló el estadio con un cerrado aplauso y pañuelos en el aire. Jorge Zeppa era el nuevo recordman.
Sobre los ’38 minutos Bertolotti, con un tremendo remate venció el arco “Verdinegro”. Luego fue 4 a 0 para el “Cervecero”.
Jorge Zeppa llegó a 797 minutos. Una gran historia, un gran momento, pero no es el record en Chicago.

POCOS LO RECUERDAN
Faltaban cuatro jornadas para que concluya la primera parte del Campeonato, la que decidía el campeón y tres de los cuatro clasificados a los zonales.
Chicago jugaba frente a Deportivo Merlo, le ganaba dos a uno con goles de Eduardo Grecco y “Trapito” Falce. Cristaldo, sobre los ’35 minutos del segundo tiempo, le anotaba a Carlos Cochilla el tanto de los “Charros”
Le siguió el empate en cero en Campana ante el campeón, Villa Dálmine, una victoria frente a Arsenal (1-0) y en la última jornada, una dudosa derrota frente a Estudiantes de Bs. As. Aunque todos los ojos se posaron en quien llevaba la “uno” aquella tarde: Guillermo Comezaña.
Ya en el decagonal volvía al arco Cochilla y continuaba la serie. Le ganó a Atlanta (1-0) y a El Porvenir (4-0) y empató 0 a 0 con Arsenal y Morón.
Quedó primero y debía enfrentar al segundo de la otra zona: All Boys. Fue paliza 4 a 0. en la final le tocaba Deportivo Merlo.
Sobre los ’35 minutos del primer tiempo, el “Pampa” Rosané, en contra de su arco derrotó a Cochilla interrumpiendo el invicto que llegó a 675 minutos.
Después empató Falce y Chicago ganó en la serie de los penales.

MAS ELEMENTOS PARA SER PARTE DE LA HISTORIA
Jorge Traverso será siempre recordado por ser el capitán del primer equipo que llegó a Primera División tras 70 años en 1981. Será recordado por ser uno de los técnicos (en dupla con Roberto Vega) que lo llevó por segunda vez a lo más alto del Fútbol Argentino.
También será recordado por aquella serie invicta en un momento culminante, cuando el Campeonato Metropolitana iba bajando sus persianas y Chicago se jugaba la permanencia en el lugar que había soñado tanto.
Por la 29ª jornada (quedaban 9) Chicago, con gol de Loyarte le ganaba a Independiente. Claudio Marangoni, en conflicto con el “Rojo” ingresa en la segunda etapa y a poco de entrar, sobre los ’32 minutos, consigue la igualdad al superar a Jorge Traverso.
En la fecha siguiente empata con Ferro (0 a 0) y en la posterior pierde uno a cero con Ferro, pero el arquero, en dicho partido, fue Jorge Tripicchio.
Desde el cotejo siguiente el capitán volvió a ser el arquero titular. Con Sarmiento (0-0), con Instituto (1-0), con Newell’s (0-0), con Argentinos Jrs (0-0), con River (2-0) y en la última jornada, uno a cero a Racing con aquel gol de Hermosilla Flores y el grito que bajaba de la tribuna “Solo le pido a Dios que Chicago no se vaya de Primera”

Ya en el Nacional visita a Andino de La Rioja y gana uno a cero con el gol de Mario Franceschini, a la semana siguiente empató frente a Loma Negra de Olavaria. Por la tercera jornada jugaba frente a River
En ese partido, que finalizó 1 a 1, Jorge García convierte el tanto para River, cortándole a Jorge Traverso una serie que alcanzó 871 minutos con el arco invicto. Es quien obstenta el record en Nueva Chicago
Julio Cordara

29 de julio de 2010

El domingo, por la segunda fecha del Campeonato de Primera "B" Metropolitana, van a jugar en Agronomía Comunicaciones y Nueva Chicago. Varios son los jugadores que vistieron las dos camisetas, de hecho un protagonista actual, Agustín de la Canal. Sin embargo hay uno que tiene el privilegio de ser Ídolo de los "Carteros" y de haber integrado uno de los mejores equipos de Chicago: Juan Antonio Dedovich.

Por entonces jugaba en J. J. Urquiza y a la vez lo hacia para el equipo Iguazú (era compañero de Ramón Maddoni) en un campeonato nocturno que se jugaba en la vieja cancha de Liniers en Juan B. Justo y Gral. Paz. a ese lugar concurrían muchos dirigentes a buscar jugadores "recuerdo que a un partido vinieron dirigentes de Comunicaciones y se interesaron por mi, el técnico era Angel Perucca"

El club de Agronomía jugaba en la "C", hicieron una campaña formidable, tanto que chocaron con una traba estatutaria: el club no podía jugar en torneos profesionales "eso fue lamentable, salimos campeones y no pudimos ascender a la B".

Su llegada a Chicago tuvo mucho de casualidad, había ido acompañando a un amigo a una prueba porque conocía al entrenador. Cuando Juan Manuel Guerra lo vio le pidió que él también participara de la práctica "yo no quería porque tenía todo arreglado para seguir en Comunicaciones, pero jugué, lo hice bastante bien y la gente de Chicago se interesó por mi".

Llegó para el Campeonato de 1968, lo jugaban 19 clubes en una sola rueda de partidos. Almagro y Chicago (terminó invicto) finalizaron en el primer lugar "¡era un equipazo! Zeppa, el arquero que cantaba tangos, Raspo, Urrutia, Morales que sigue en Grecia, Nicieza, Zerr que jugaba al lado mío, Del Curto, Suárez, Neumánn, Alcibar... Un equipo interesante"

El arranque del Reclasificatorio fue con empate ante Morón y triunfos sobre Almagro y Ferro. En el partido con Quilmes, Zeppa se queda con el récord de valla invicta que se quitaban entre sí Amadeo Carrizo y Antonio Roma. Sin embargo, esa goleada en contra con los "Cerveceros" fue el inicio de una serie de cinco partidos sin ganar (tres derrotas) y a alejarse las ilusiones del ascenso “yo no quiero revolver excrementos, para un partidos nos sacaron a Hugo Zerr y a mí y después las versiones eran difíciles de entender. Yo de esas cosas no quiero hablar porque es volver al pasado nefasto”

El domingo juegan Comunicaciones y Chicago, Juan Dedovich lo empezó a jugar para nosotros “Comunicaciones es mi casa, donde me formé como jugador, en el que tuve la posibilidad de salir campeón y ascender cuando volví de Mataderos. Hoy está viviendo un momento muy malo por la desidia de mucha gente que lo perjudicó. A Chicago lo quiero mucho, siempre lo tengo presente, porque cuando yo estuve fue una institución maravillosa, con una hinchada que no había otra igual en la B”

Julio Cordara

20 de julio de 2010

UN POCO DE HISTORIA

El próximo sábado arranca una nueva Temporada de la Primera “B”, hoy es la segunda categoría en importancia en el ascenso, desde que en 1986 se implementó el Nacional “B”.

Entre los años 1935 y 1936 los equipos de ascenso jugaban un campeonato no oficial con las reservas de los clubes de Primera, desde el año 1937 se implementó, en forma oficial, el sistema de ascensos y descensos.

Argentino de Quilmes fue el primero en subir a Primera “A”, en tanto que Chicago fue el primero en perder la categoría.

La primera vez que Chicago compitió frente a Barracas Central, Colegiales, Defensores de Belgrano, Estudiantes de Buenos Aires y Temperley, fue en 1937
Con Los Andes se vio las caras por primera vez en la segunda de ascenso (1ra C) en 1938
Con Acasusso y Almagro desde el ‘41
Con Atlanta en el ‘ 48
Los encuentros frente a Sarmiento arrancaron en 1952
1956 para Platense, al año siguiente con San TelmoLa tradicional rivalidad con Morón comenzó en 1960. Desde el ’61 con Español y dos años después con Italiano. En el ’67 Comunicaciones y Flandria
En 1977 con Deportivo Armenio
Más cerca en el tiempo Tristán Suárez y Brown de Adrogué (2008) y Villa San Carlos 2009.

EL PRIMER PARTIDO CON CADA UNO
ACASUSSO: 28/06/1941
ALMAGRO: 17/05/1941
ATLANTA: 24/07/1948
BARRACAS CENTRAL: 25/09/1937
BROWN (Adrogué)
COMUNICACIONES: 19/06/1967
COLEGIALES: 04/12/1937
DEFENSORES DE BELGRANO: 27/11/1937
DEPORTIVO ARMENIO: 19/03/1977
DEPORTIVO MORON: 28/05/1960
ESTUDIANTES de Bs. As.: 06/11/1937
FLANDRIA: 28/10/1967
LOS ANDES: 31/07/1938
PLATENSE: 06/07/1956
SAN TELMO: 11/05/1957
SARMIENTO: 24/05/1952
SOCIAL ESPAÑOL: 13/05/1961
SPORTIVO ITALIANO: 18/05/1963
TEMPERLEY: 21/08/1937
TRISTAN SUAREZ: 30/09/2008
VILA SAN CARLOS: 28/11/2009

Julio Cordara

16 de junio de 2010

CHICAGO EN EL MUNDIAL

Jonathan Santana y Néstor Ortigoza vistieron alguna vez la camiseta verdinegra, hoy representan a Paraguay en la Copa Mundial de Sudáfrica. Ambos tomaron la nacionalidad paraguaya para disputar el torneo luego de que Gerardo Martino se enterara que ambos poseen madres guaraníes, puesto que los dos futbolistas nacieron en la República Argentina.

Santana jugó en el Torito durante la temporada 2002-2003, en total disputó 35 partidos y convirtió 5 goles. Dos de ellos muy recordados ante Argentinos Juniors por la Promoción, en el partido de vuelta, cuando Chicago ganó (2-0) en el estadio de San Lorenzo. Cabe aclarar, que Jonathan había llegado en enero de 2002 para incorporarse al conjunto que dirigían José Luis Brown y Héctor Enrique, pero protagonizó un incidente, nunca esclarecido, en la Autopista 25 de mayo en el cual recibió un disparo en su cuello y no le permitió jugar en el Clausura 2002. Su debut se dio en el Apertura 2003 ante Boca (0-0) en la cancha de Vélez Sarsfield. Luego de su paso por Mataderos, intervino para San Lorenzo, River y Wolfsburgo de Alemania. El lunes ingresó en el complemento y tuvo su debut mundialista en el empate (1-1) con Italia, campeón reinante.

Por su parte, Néstor Ortigoza recaló en Nueva Chicago luego de que en Argentinos Juniors no tuviera lugar tras su debut en 2004. Su llegada se debió a que el Verdinegro era conducido por Sergio Batista, quien conocía al volante central de las Inferiores del club de La Paternal. Ortigoza tomó parte de 13 partidos durante el Clausura 2005 de la B Nacional. Muchos encuentros los jugó como mediocampista derecho y en otros compartió el centro del campo con Germán Basualdo, lo que provocaba una dupla muy áspera. Su ciclo no tuvo rendimientos destacables, tras el vencimiento de su préstamo retornó a Argentinos, donde poco a poco se hizo un lugar y en el último torneo logró ser campeón con un nivel individual superlativo.

Fabián Rodríguez

9 de junio de 2010

A 9 AÑOS DEL ASCENSO EN CORDOBA

Noveno aniversario del segundo ascenso a la Primera División. Fue en Córdoba, en el Chateau Carreras, con victoria (3-2) sobre Instituto con dos goles del Oscar Gómez y otro de Héctor Sánchez, los técnicos eran Jorge Traverso y Roberto Vega.



“Si aguantamos un poco más me voy caminando a Luján” le decía a su amigo Vicente Muglia el autor de estas líneas. Era una frase cargada de angustia ante el enésimo centro que caía sobre el arco de Chicago buscando la cabeza salvadora del “Miliki” Jiménez. Solo que ésa pelota no descansó en las manos de Frangella sino que salió despedida a la corrida del “Topo” Gómez y su remate sobre la cabeza de Klimowicz, haciendo que la pelota y los piolines se besen, en ese beso apasionado, como apasionado era el momento para todos en Chicago. Tras 18 años volvía a Primera División.

Roberto Vega y Jorge Traverso habían llegado en la octava fecha para darle una mano al club tras la ida de Pascutti (ganó 3, perdió 4) y se quedaron, consiguieron el primer objetivo: evitar el descenso y luego, la frutilla del postre.

La pelea de Chicago era por no ser uno de los 7 que se irían a la “B”, estaba fresca la salvación frente a Arsenal. Llegaron muchos nombres que aportaron jerarquía y con el fin de evitar el descenso, Chicago entró al reducido por el segundo ascenso.

Parados: Leonel Martens, César Velázquez, Leo Orsi, Argüello, Adrián Barbona y Juan Herbella. Hincados: Oscar Gómez, Ariel Jesús, Héctor Sánchez, Alejandro Farías y Christian Gómez.

San Martín de San Juan el primer escollo, superado con un empate en San Juan y victoria en Mataderos. Gimnasia de Concepción del Uruguay el segundo, con derrota en Mataderos y gran victoria en Entre Ríos en lo que fue el mejor partido de Chicago durante la temporada.

En semifinales, Quilmes. Uno a cero en Mataderos y en el Sur, aquella tarde que se hizo noche, con esa tormenta que no pudo apagar tanto fuego verdinegra, más allá de la ventaja de no tener a los Gómez (el “Topo” 4 amarillas, “Gomito” se enteraba de la grave enfermedad de sus mellizos). Sí todavía retumban los pelotazos en el travesaño y Chicago aguantaba hasta coquetear con la muerte súbita, con el corazón en las manos. El empate que lo puso en la final y dos posibilidades de ascenso.

Sí, porque llegaba a Primera pasando a Instituto, pero le quedaba la posibilidad de una Promoción en el peor de los casos. En Mataderos un mundo fue a ver a Chicago, se inauguró de prepo la nueva platea. El gol de Manrique conseguía la ventaja mínima y las ilusiones máximas de volver a Primera.

En Córdoba ni con el árbitro, Daniel Giménez, en contra nos pudieron vencer. Dos penales, un expulsado (Velázquez), con un gran juego Chicago llegaba a la “Gloria”.

Julio Cordara

"ERA UN PLANTEL BARBARO"

Jorge Traverso fue partícipe de dos de los tres ascensos del Torito a Primera. En 1981 defendía la valla, veinte años después fue el entrenador, junto con Roberto Vega, del equipo que superó a Instituto. La palabra de una leyenda del club.

"Es imposible olvidarlo, quedas marcado como profesional y a nivel personal, es una satisfacción y alegría inolvidable", confiesa Traverso con su habitual seriedad y franqueza, siempre dispuesto a emitir su opinión. Por eso admitió que el rol que cumplen junto con el "Cholo" es para salvar a Nueva Chicago de una situación asfixiante, como aquella que atravesaba el club en el 2000: "Siempre nos toca asumir con el camión autobomba. El equipo estaba último en el descenso, tuvimos que trabajar en lo psicológico para darles confianza, al igual que en esta etapa. Lo principal fue meternos en los problemas de los jugadores. Ese fue el trabajo de entrada, después la respuesta fue inmediata".

Si habrá sido rápida la reacción de ese plantel de hombres, compuesto por los Gómez, Oscar y Christian, Martens, Pocholo Sánchez, Farías y Velázquez, entre otros: "Era un plantel bárbaro, todos eran buenos jugadores. Debo agradecerle al grupo aquel logro". En seguida, aparece en la memoria la final con La Gloria cordobesa: "Instituto era el cuco del campeonato. Es más, nosotros ganamos en Mataderos (1-0) y ellos lo tomaban como un resultado positivo, que en Córdoba lo daban vuelta. Nosotros veníamos en alza desde el Octogonal, luego de zafar del descenso. El equipo nunca tuvo un bajón anímico. Ellos se sorprendieron".

Traverso posee vasta experiencia en el medio. Su observación traspasa el campo de juego, por esta razón subrayó el trabajo de la Comisión Directiva de entonces, la cual encabezó Juan Guerra: "Se terminó con ese ascenso, porque estaban todas las patas de la mesa. Los dirigentes acompañaron nuestras exigencias. Si deseábamos ir en avión lo hacíamos, por citar un ejemplo". También recordó la mudanza colectiva a través de la ruta 9, gran parte de los habitantes de Mataderos y alrededores viajaron a Córdoba: "Cuando llegamos con el micro las colas eran de diez cuadras para entrar. Fue emocionante, se nos ponía la piel de gallina y hasta se nos aflojaban un poquito los ojos (sonríe). Porque era conmovedor ver a mujeres y chicos. Es inolvidable". Hasta un hombre serio y poco demostrativo como Traverso sintió la emoción de la hinchada verdinegra. Esa que repercutió en la máxima categoría.

Fabián Rodríguez

27 de mayo de 2010

CUATRO AÑOS DE UNA NOCHE MAGNIFICA


Una corrida solitaria, ambiciosa. La oportunidad de volver a confiar, de valorar el trabajo realizado durante esa temporada. Fue Cristian Wernly quien se animó a buscar un gol para aliviar el dolor y para encender la esperanza. Ningún hincha de Nueva Chicago olvidará ese cabezazo del lateral derecho formado en Unión de Santa Fe, tras el desborde de César Carranza. Más difícil de olvidar serán los tantos de Cristian Pellerano y Lucas Simón. Y pensar que Pelle había recibido innumerables cantidad de insultos en las primeras fechas, y también no puedo dejar de analizar como se vendió al delantero marplatense y se olvidó de una pieza clave en el Ascenso. Lo mismo sucedió con Leandro Testa. Un hombre de bien que fue privado de volver a jugar en la máxima. El destino obró, y el "Cabezón" será siempre querido, otros eternamente odiados.

Hoy se cumplieron cuatro años de ese hecho que marcó el principio de la debacle. Un pensamiento que repercute en mi cabeza cuando veo a otros clubes afianzarse en Primera. Han modificado las estructuras de sus estadios y hasta los límites de su historia. Pero no quiero amargar aquella brillante hazaña que lograron los futbolistas. Todos tenemos una historia para contar. En mi caso, se me viene la imagen de mi mamá abrazandome en el comedor de mi casa, porque no pude viajar por falta de dinero. Estaba de rodillas llorando con el gol de Pellerano y sumándome al abrazo multitudinario en el Chateau Carreras. Ese glorioso estadio para los hinchas del Torito.
Puedo hablar sobre el partido pero mejor miren los videos.

Sigali, Vega, Marcelo Barreña, Pellerano, Nico Sánchez y Wernly. Hincados: Zarif, Donda, Fede Higuaín, Matiuzzo y Carranza.
Por esa razón quiero agradecer a todos los integrantes de ese equipo por tal logro. También quiero agradecer a mi abuela por hacerme conocer Nueva Chicago y su hermosa camiseta verdinegra. Hoy, 27 de mayo es un gran día para nosotros. Así que permítanse buscar en la memoria lo sucedido en Córdoba y durante ese año, más allá de la dura realidad. Lo acontecido luego, dejemosló, por esta ocasión, para mañana. ¡Disfrutemos!
Fabián Rodríguez

PRIMER TIEMPO



SEGUNDO TIEMPO


SUPLEMENTARIO

A 10 AÑOS DE UN GOL HISTÓRICO



Facundo Argüello le pega de derecha (arriba) y luego festeja su gol, el de la salvación (abajo).

Se moría el partido, faltaban sólo dos minutos. Las noticias, malas noticias, decían que Deportivo Español, como era de esperar, le ganaba al ya descendido Deportivo Morón: Chicago se iba al descenso.

Tristezas, lágrimas en los ojos, las cabezas entre los brazos mirando al cemento, como queriendo enterrarse en el cemento. No podíamos, habíamos sufrido toda la temporada y nos mancábamos a poco del final. Nadie quería mirar hacia la cancha, no había respuesta, más allá del ímpetu, de las ganas, faltaba lo esencial: juego. Solo un milagro lo podía revertir.

Un sólido Arsenal ganaba cómodo aunque la chapa fuera 2-1, era ordenado frente a un errático y voluntarioso Chicago. Sin embargo, Argüello arranca desde un poco más allá de la medialuna, sigue avanzando, nadie quería la pelota, quemaba. Siguió Facu, se encontró con “Carucha” Fernández, toque y devolución y de pronto, decidido a ser el héroe encaró. Los centrales de Arsenal no salieron nunca, siguió, siguió, hasta encontrarse de pronto frente al arquero, derechazo junto al palo derecho y se desató la locura, el delirio, este escriba parecía “Superman” y su capa eran Ernesto Orlando (de Gente de Chicago) y Vicente Muglia (de Olé) que querían parar al “superhèroe” que quería ir a pelearse con toda la platea de Arsenal. Eran momentos de llantos insostenibles, era sacarse de encima la carga de un año de mierda.

Mucho tuvo que ver el momento que se vivía, no jugábamos en Mataderos, a los “refuerzos” (Baglivo, Brian Fuentes, Kinjo, Campos) les hubiese costado ser suplentes en otra época. Solo se salvaron Di Prinzio y el “Cabezón” Ferreira. Poco podía hacer Walter Marchesi, si las “figuras” eran Damián Castellanos, Flavio Frangella. Aparecía Serrano y Facundo Argüello se hacía hombre de golpe.

Lo único para destacar de ese año fue cuando le ganamos a All Boys en cancha de Ferro, la tarde de los tres penales de Rodríguez Rojas. Otro recuerdo imborrable fue el gol de Julio Serrano en el final mismo del partido en Rosario, para poner el 2 a 2 que condenaba a Argentino y nos dejaba mano a mano con Español en las últimas dos fechas.

De esos 6 puntos en juego, Chicago con 4 no dependía de nadie. Le tocaba de local con Temperley y a Español un muy complicado partido en Florencio Varela. Complicado, la puta madre, ganaron y en la última tenían a Morón, ya descendido. Nosotros también ganamos, pero en la última teníamos a Arsenal que peleaba con Defensa y Justicia para entrar al reducido.

Si empataba Defensa Arsenal tenía que ganar. Si los de Varela perdían a los de “Grondona” les alcanzaba, como a nosotros, con empatar. Llegaban buenas noticias de Los Polvorines, San Miguel lo había liquidado de tres tiro en el primer tiempo y el “pito” le echó uno a ¡Defensa! En el Bajo Flores ganaba Morón y aunque nosotros perdíamos, nos quedábamos.

Terminó así en San Miguel y terminó como sabíamos en Deportivo Español, los “Gallegos” lo dieron vuelta. Nosotros estábamos a un gol, pero a una estancia del buen andar, del juego y de la jerarquía de Arsenal. Sólo nos salvaba un milagro…

Julio Cordara

26 de mayo de 2010

19 AÑOS DEL ASCENSO AL NACIONAL "B"

Un nuevo aniversario de aquella final ante Gimnasia de Concepción del Uruguay. Un plantel pequeño en nombres, enorme en corazón. De aquel 1991 saliendo de la tercera categoría, a este 2010 enclavados en ella.

Caremi convierte el penal decisivo. Euforia en Mataderos.

“Tomá carrera, hacelo que se termina”, el árbitro Carlos Trechuelo aconseja e implora para que se termine de una buena vez esa historia que ya había tenido 120 minutos de juego, en una tarde noche con llovizna y frío. El receptor, Marcelo Caremi, lo que nadie sabía es que el “Turco” llegó a la pelota desgarrado. Así iba a ejecutar el penal que le podía dar el ascenso a Chicago en Concepción del Uruguay, tras cinco años de estar peleando en la “B” Metropolitana.

El fenómeno Chicago, el de las grandes figuras, despojados por un absurdo fallo de AFA tras aquellas finales con Atlanta, le dejaba lugar a un grupo sin grandes nombres, pero con hambre de gloria. El retorno de un experimentado Jorge Mora y el “Beto” Candela con su paso por Rosario Central eran, tal vez, los jugadores con más "cartel”. Estaban acompañados por “los campesinos” Mario Marcelo, “Cubanito” Fernández, Ariel Aranzabe, Franklin Martínez. Seguían en el club Carlos Cochella, el “Pampa” Rosané, Marcelo Couceiro, Daniel Maurín, Gustavo Chacoma, Gustavo González, entre otros, más la aparición de Héctor “Pocholo” Sánchez.

En la primera parte del año, sobre 15 partidos jugados, ganó siete y empató ocho, le sacaba una diferencia de 4 puntos al segundo, Central Córdoba. Llegó la derrota y, a su vez, pérdida del invicto frente a Arsenal y una serie negativa con lesiones y suspensiones que diezmaron al plantel. De 18 puntos en juego, sólo obtuvo cinco en esa parte final del ’90.

Parecía que solo había sido una ilusión, pero el nuevo año trajo nuevos éxitos, sobre 18 puntos se consiguieron 14 y otra vez a la punta, el campeonato dependía de Chicago. A tres jornadas del final el rival fue All Boys y más allá que le cascoteamos el arco, no salimos de la parda en cero. Había que ir a Los Andes escuchando otro partido que en esa tarde no se jugó: Central Córdoba- Almagro. Perdemos en Lomas de Zamora, días después los rosarinos le ganan a Almagro. Ibamos a la última fecha detrás de un milagro.

Chicago hizo lo suyo: goleó a Berazategui. Chacarita con nuestro resultado se salvaba del descenso, también hizo lo suyo, en el segundo tiempo se comió cuatro. Campeonato para Central Córdoba, nosotros al zonal.

Primera parada: Puerto Iguazú, nos esperaba Galaxia. Solo se jugaron 44 minutos. Una agresión al asistente (Fioravanti) hizo que López Cudet suspendiera el partido y que AFA luego le diera ganado a Chicago por uno a cero. En la revancha un simple 2-0 para ir a semifinales.

En ésa instancia nos esperaba un duro Gimnasia de Jujuy. En el “23 de agosto” fue uno a uno, con aquel gol de Jorge Mora que produjo serios incidentes en la platea tras el grito (discriminatorio) de “Pepe” Marrano. Fue muy complicado salir de la cancha, había que pasar por una alteradísima platea, cruzar el campo de juego y de ahí la calle. Esos incidentes crearon otra historia que algún día voy a contar, cuando un avión a punto de carretear fue parado para que subiera este escriba.

En la revancha, había “llovido” sólo en Mataderos. Las tretas para ganar pensando que a los jujeños el piso mojado los iba a complicar. Esa tarde nos salvó el “Loco” González. Dos veces Gimnasia estuvo arriba en el marcador y los tres goles de “Gonzalito” nos dieron el pase a la final, con otro Gimnasia, en esta ocasión de Entre Ríos.

Un mundo en Mataderos, preparados para la gran fiesta que empezó con el gol del “Loro” Leiga, pero se hizo parda y había que ir a corajear a Concepción del Uruguay.

El día había amanecido gris, frío y con una llovizna permanente. Las tribunas tubulares no pudieron contener tantas ganas y se vino abajo, fue la de Gimnasia, la nuestra estaba “mirame y no me toques”. Con más miedo que fútbol no se sacaron ventaja en el primer tiempo. Tampoco en el segundo, todo iba encaminado al alargue. De pronto, faltando 9 minutos, un tiro libre recto al arco para los locales y Angel Rojas que supera a Cochella. Fiesta de un lado, tristeza y desazón en el otro.

Parecía que la historia se repetía, que otra vez nos quedábamos en la puerta. Pesimista, quien escribe, fue por detrás de la platea y en eso, a los pocos segundos que había perdido de vista la cancha, un alarido. Era gol ¿pero de quién? Fue ir corriendo a la platea y saber que Couceiro había metido el empate. Un gol que nunca vi en mi vida. Poco me importó.

En el alargue nos expulsan al “Lalo” Higuaín y llegamos a la tanda de los penales. Arrancaron los entrerrianos. Miró, miró mal y la tiró afuera, no como “Gonzalito” que nos ponía en ventaja. Díaz empata y Candella se la da en las manos al uno local. Otra vez iguales.

Para no ser menos Carlitos Cochella se lo ataja a Almirón y en el siguiente Chacoma no falla. Estábamos otra vez arriba. Con toda la presión encima, Valente la tira afuera y ahí si, Chicago estaba a un paso del ascenso. "Tomá carrera y aseguralo", le pedía Trechuello. "Tomá carrera que nos jugamos el ascenso", grita Zerr. "Pelotudo, tomá carrera", obligaba Mora, sin embargo, solo dos pasos le alcanzaron al “Turco” para acariciarla y ponerla arriba, sobre la derecha para desatar la locura. El desahogo de un año de tanto sacrificio

NOS CUENTA MARCELO CAREMI
Si, es verdad, estaba con la pierna rota pero cuando decidían quienes iban a patear le dije al técnico “yo pateo sí o sí”. Entonces me designó para el penúltimo y tuve la suerte que fuera el de la definición.

Tomé dos pasos de carrera, ése era mi etilo para patear. Hugo (Zerr) y Jorge Mora me gritaban de todo “dejate de joder, nos estamos jugando el ascenso”. Estaba muy confiado, di dos pasos, miré al arquero y la pude meter junto al palo, era el gol del ascenso. Cuando giro para ir a festejar me lo encuentro de frente a Rodolfo Block y nos estrechamos en un tremendo abrazo. Ahí mismo la gente de Chicago invadió la cancha y fue algo maravilloso. Agradezco a Dios haber quedado en la historia de un club que quiero tanto como Chicago.

Julio Cordara

6 de mayo de 2010

6 de mayo de 1990- 6 de mayo de 2010: 20 AÑOS DEL VIAJE MAS AUSTRAL CON NUEVA CHICAGO

Entre 1967 y 1986 la participación de clubes del interior del país que no fueran los conocidos Rosario Central, Newell`s, Colón, Unión, más tarde los cordobeses de Talleres, Instituto y Racing, solo se daba en aquel Campeonato Nacional, que no duraba más de tres meses. En la Temporada 86/87, una cuestión política hizo que A.F.A. se “hiciera federal”, entonces llegó el actual Nacional “B”.

Con ello se sumaron otras competencias que contaban con la organización de A.F.A. y en donde participaban clubes directamente afiliados de la “B” Metro y clubes pertenecientes al Consejo Federal, los llamados zonales, donde se jugaba un ascenso por cada zonal: sureste y noreste. Chicago ascendió en uno de esos zonales en 1991.

Pero la historia aquí se trata de la distancia más lejana desde la Casa del Fútbol. Fue el 6 de mayo de 1990 en Río Gallegos, Santa Cruz. Allí, por el partido desquite de la primera fase jugaron Bancruz y Nueva Chicago.

LOS EQUIPOS
Bancruz: Ludueña; Scott, Averza, Maldonado y Trebotic; Burgos, Capovilla, Martínez y Tourville; Aguila y Fuentes Vega. DT: Hernández.

Chicago: Carlos Cochella; Gustavo Conte, Fabio Almirón, Dalcio Giovagnoli, Rubén Escalada; Daniel Maurín, Gustavo Chacoma, Ariel Moreno, Néstor Cataldo; Víctor Rogelio Ramos y Gustavo González. DT: Roberto Ferreiro.

-Goles: PT 14m González (CH); ST 13m Fuentes Vega (B) y 16m Ramos (CH).
-Cambios: ST Maza por Tourvile (B) y 20m Héctor Sánchez por González (CH).
-Incidencia: ST 11m Cochella le contuvo un penal a Maldonado.
-Arbitro: Alejandro Sliwa.
-Cancha: Ferrocarril Y.C.F.

Comentario del Diario LA OPINIÓN AUSTRAL (Río Gallegos) edición 10.087, perteneciente al lunes 7 de mayo de 1990:
Pese a que el estado del campo de juego no permitía jugar, la gente de Nueva Chicago y de Bancruz, junto al árbitro Alejandro Sliwa decidieron que se jugara el partido revancha por el torneo Octogonal Sudeste y Nueva Chicago en emotivo encuentro venció a los “Bancarios” por dos a uno.

EL PARTIDO
En los primeros minutos dos claras oportunidades para los locales que fueron conjuradas por Cochella, de muy buena labor y todas las ganas de los “Azules” chocaban con la firme defensa de Chicago, donde Almirón y Giovagnoli demostraron mucha firmeza. En una escapada a los `14 González logra la apertura del marcador. De ahí en más estuvo más cerca varias veces Chicago en los contragolpes a través de Cataldo, Ramos y González por aumentar pero se lo impidió la buena actuación de Ludueña. Sobre el final de la etapa Averza ejecutó un tiro libre que Cochella con mucho esfuerzo desvió al corner.

En el complemento Bancruz salió a jugarse a todo o nada y a los `11 Maldonado ejecutó un penal que contuvo Cochella y dos minutos después, el mejor hombre en el ataque “Bancario”, Fuentes Vega logró la transitoria igualdad. A los `16 Víctor Rogelio Ramos, mano a mano con José Ludueña puso el dos a uno definitivo. En los últimos minutos Bancruz se jugó para tratar de conseguir el empate y cada golpe de los de Ferreiro traía peligro y Ramos, sobre la hora, se comió un gol increíble.

DALCIO GIOVAGNOLI (jugador de Nueva Chicago)
Se le notó en la voz a Dalcio lo grato que era para él recordar aquel hecho ocurrido 20 años atrás, lo llevó mentalmente al lugar para recordar, por ejemplo, aquel despertar “estábamos en la habitación con Fabio Almirón, nos despertamos, eran las 9 de la mañana y a través de la ventana veíamos una noche cerrada”.

Entonces surge el nombre de aquel equipo santacruceño: Bancruz. “El técnico era Pipo Ferreiro y jugamos en un reducto muy difícil, con una cancha llena de piedras y de agua, caía un poco de nieve también. Ganábamos uno a cero, nos empatan y luego Víctor Ramos, un poco más allá de la mitad de cancha, pateó al gol y la pelota entraba y no entraba, por momentos la frenaba el agua”.

Siempre es lindo sentirse acompañado, más cuando las distancias son grandes y los afectos quedaron lejanos. Por eso el recuerdo de aquel momento, al mirar por la ventana que había hinchas de Chicago “son cosas de clubes con la pasión y tanta historia como Chicago. El hecho de hacer un viaje de esas dimensiones a un punto tan lejano, no solo nos conmovió, sino que tenía la obligación y la necesidad de sacar un buen resultado, de rendirles un homenaje a toda esa gente que había ido allá con tanto sacrificio”.

El verde y negro a bastones, blancas con vivos o líneas verdes y negras, alguna alternativa solo verde o solo blanca, pero nunca de color rojo. Por el frío que hacía, de apuro, hubo que ponerle números a aquellos buzos de abrigo llevados para combatir el frío austral y que fueron camiseta por un partido “no estamos acostumbrados a jugar en sitios así. No teníamos noción, si bien en la previa se hablaba que nos íbamos a encontrar con un clima bastante adverso, no en esas dimensiones. Me tocó dirigir en el Sur y cada vez que tomaba el avión para ese lugar, me acordaba de aquel viaje, que no solo me marcó en lo deportivo, sino geográficamente, lo grande que es Argentina”.

Le decíamos a Dalcio Giovagnoli que en la nota con Sliwa, él recordaba los gritos de Pipo retando a los jugadores que no querían pasar por los charcos “fue terrible. Una vez terminado el partido creo que lo pudimos festejar a cuenta gotas, estaba con la necesidad y con la desesperación de llegar lo más rápido posible al hotel”.

ALEJANDRO SLIWA (árbitro del encuentro)
Otro de los protagonistas de aquel hecho histórico fue Alejandro Sliwa, el árbitro del encuentro y con él dialogamos. “Como no me voy a acordar, fue una linda epopeya, un buen viaje, un clima inhóspito, diferente al que estamos acostumbrados”.

Enseguida salió el tema del frío, del estado de aquella cancha de Ferrocarril Y.C.F. pegado al mar “fue un día lluvioso, la cancha inundada, imposible de jugar al fútbol pero había que jugar sí o sí. Lo peor de todo, el frío que hacía. Siempre recuerdo como los jugadores esquivaban los charcos de agua que estaba helada completamente”.

Una anécdota llegó a consecuencia de la indumentaria que usó Chicago, el buzo de friza rojo. “ese detalle no lo recuerdo, sí que los jueces de línea usaron pantalones largos y guantes, era insoportable el frío” Ya dejábamos atrás un lindo recuerdo, un hecho histórico y hubo tiempo para una anécdota más, esta vez con Pipo Ferreiro como protagonista “recuerdo los gritos de Pipo, enojado cuando los jugadores no querían ir a buscar la pelota en los lugares que había agua porque no se querían congelar”.

GABRIEL FILIPPI (hincha del Torito que presenció el partido).
De todas las veces que me toco viajar por el país, sin duda el viaje mas largo fue a Río Gallegos, íbamos a enfrentar a Bancruz. Fue en el mayo de 1990, en ese entonces presidía el club José Cirillo.
Con algunos amigos estábamos viendo de qué manera podríamos acompañar a Chicago hasta la Provincia de Santa Cruz. La opción más económica era tomarnos un tren hasta San Antonio Oeste para luego combinar con un micro, que, previa combinación con otro en Comodoro Rivadavia, nos llevaría hasta Rio Gallegos. Un desafió terriblemente cansador que seguro nos demandaría varios días.
Habíamos realizado todos los planes ya resignados a estar todo ese tiempo viajando. Sabíamos que los jugadores irían en un vuelo militar de LADE, pero no existía la posibilidad que estuviéramos en ese vuelo, los lugares estaban justos.
Aproximándose la fecha de partida nos avisan que los jugadores, por cuestiones organizativas, no viajarían en ese vuelo. El mismo salía un día jueves y regresaba el martes y el club tenia un gasto extra de concentración. Así fue como nos ofrecen usar esos pasajes, pero los gastos de estadía los teníamos que afrontar nosotros
Me acuerdo de la cara de alegría que pusimos, para mucho de nosotros era la primera vez que viajaríamos en avión. Se complicaba lo de la estadía ¿cómo nos bancaríamos esos 5 días en Río Gallegos? Sabíamos que a fiambre no íbamos a subsistir por que hacia un frío bárbaro.
Encima nos avisaron un día miércoles a la noche y el vuelo salía al otro día a la mañana desde El Palomar. Había lugares de sobra pero muchos no podían viajar por compromisos laborales. Así que dentro de todos esos problemas y avisando a ultimo momento emprendimos el viaje.
Recuerdo que era un avión de LADE, pero igual a los vuelos comerciales. Digo con butacas y servicio de azafata. Ese tipo de vuelos lo usan familiares de militares. Cuando nos vieron pusieron cara rara, claro esperaban a un plantel de fútbol y se lo copamos mas o menos 8 hinchas.
Con los pocos recursos que teníamos buscamos un hotel para alojarnos. Encontramos un hotelucho de mala muerte que nos albergaría del frío, lo llamábamos “El Gran Chaparral”.
Habíamos causado una revolución, a las pocas horas de haber llegado nadie podía entender que hacíamos allí daba curiosidad el fanatismo de esos locos que habían viajado 2624 Km para ver a su equipo de fútbol.
Una anécdota para rescatar de nuestra estadía en ese hotel. Un mediodía escuché desde el pasillo a la administradora hablando con una persona, explicándole que había ya alojado varios hinchas de Chicago. Vencido por mi curiosidad me acerco a la administración y para mi sorpresa lo veo a Julito Cordara, recién había llegado después varios días de viaje, hizo la ruta que en un principio haríamos nosotros con la combinación micro y tren. Enseguida adoptamos a Julito y pasó a ser parte del grupo.
Al segundo día de alojamiento se acabaron nuestros recursos, teníamos que ver como pasaríamos el resto de esos días. Así que decidimos en comitiva ir a ver al Intendente de Rio Gallegos, averiguando logramos saber que el mismo era un tal Néstor Kirchner. Nos recibió con total amabilidad asombrado de nuestra presencia en la Ciudad. Charlamos mucho de fútbol y de política y luego, con la mejor onda y pidiéndonos que nos portáramos bien, nos derivó a un complejo deportivo llamado Gimnasio Rocha. Un lugar en ese momento nuevo, preparado para recibir delegaciones deportivas. Para nosotros era como tocar el cielo con las manos un lugar calefaccionado con una enorme cocina donde podíamos cocinar.

En las tardes que nos quedábamos en el gimnasio se formaban partidos de fútbol que lo menos que hacíamos era jugar al fútbol, era muy gracioso ver a Julito que se tomaba el partido en serio y nosotros complotados contra el lo hacíamos enojar cruzándolo en los tobillos y cobrando fallos insólitos. Qué porrazo el del Toto contra la baranda que separaba la cancha de la tribuna, se rompió la nariz!

También se armaban los clásicos partidos de truco, una vez mientras jugábamos queríamos tomar café, pero no teníamos donde colarlo así que usábamos una camisa de Jean de Pili como colador, la verdad que se enojo bastante cuando vio su camisa que había quedado como la bandera de Japón.

Una vez se nos ocurre salir a correr para hacer un poco de gimnasia, esta actitud duro muy poco por el frió que hacia y por que teníamos la mayoría las clásicas zapatillas Topper de lona vos no sabes, parecía que los riñones se te habían subido a la nuca del frío en los pies, recuerdo que desde una ventana de un colegio secundario los chicos nos miraban como si estuviéramos locos.

Ya había llegado otro grupo de hinchas que venían en un vuelo de línea. En total creo que no éramos mas de 15. Gracias a la buena onda de un matarife, que nos regalo un cordero y unos chorizos, realizamos una comilona de cordero al horno con chorizos a la pomarola, echo por la tía bicha, una fanática de Chicago que había llegado en el vuelo del sábado.

Recuerdo que dentro de nuestra estadía en la ciudad visitamos dos programas de radio, teníamos también programamos un viaje al Perito Moreno que se suspendió por cuestiones climáticas y el tiempo no nos daba para emprender ese viaje. Pero lo que alguno de nosotros no nos perdimos fue una excursión a las famosas casitas, un lugar verdaderamente tétrico el cual Los Perales parecía el Hilton Hotel.

El día domingo previo al partido recuerdo que nos despiertan temprano diciéndonos que peligraba que se jugara, durante toda la noche anterior había caído una especie de nevisca que había inundado toda la cancha así que de un momento a otro estábamos con secadores sacando el agua de la cancha, al suspenderse el partido se reprogramaría para la semana siguiente.

Luego fuimos al hotel donde se alojaban los jugadores y desde la calle empezamos a darle nuestro aliento. Ellos se asomaban por la ventana no podían creer que habíamos llegado para alentarlos. Luego, en caravana, los acompañamos a la cancha.
El “estadio” era un lugar donde no había pasto por el frío, todo una especie de pedregullo. Tenía tribunas solo en las cabeceras, en un lateral había una platea y en el otro estacionaba la gente con sus autos viendo el partido desde ahí adentro. El viento llevaba la pelota por todos lados, un sitio de película.
Allí recibimos las indicaciones de que tribuna nos tocaría. Cuando nos dirigíamos al lugar nos quedamos asombrados, ahí se encontraban alrededor de 50 personas alentando a Chicago. Lo hacían con canciones fuera de tono, era obvio, no eran de Mataderos. A lo lejos se distinguía una sabana colgada en el alambrado que decía algo como Regimiento 3 Mecanizada con Chicago. Sí, eran los colimbas que, en su día franco y como no se llevaban bien con los lugareños, decidieron ir a la cancha a alentar a Chicago.
Entramos con desconfianza. Teníamos nuestras banderas y no sabíamos en verdad quienes eran. Cuando nos vieron enseguida agarraron las banderas nos abrazaban y seguían alentando como si fueran de Chicago de la cuna. Una situación increíblemente graciosa.
Cuando terminó el primer tiempo la gente de Bancruz quería ver atacar a su equipo y pretendieron venir a nuestra tribuna y que nosotros fuéramos a la otra. Se generó un hecho tirante debido a que nosotros no nos moveríamos de nuestro lugar y así fue. La fiesta estaba junto a los colimbas, del lado de Mataderos. ... en ese momento se acerca el presidente de Chicago con el Jefe del operativo y escucho que le decía "no se preocupara por nuestra integridad física en lo que el presidente de Chicago le responde, no estoy preocupado por los míos sino por lo que le pueda pasar a los suyos".
También había gente nacida en Buenos Aires y que por cuestiones de trabajo estaban viviendo ahí, con todo el calor que nos daba la gente ya a esa altura nos sentíamos locales
Durante el partido se acerca una persona diciendo que era oriundo de Valentín Alsina y por cuestiones de trabajo residía en Rió Gallegos, estaba hablando con un amigo, en un momento este amigo me pide mi gorro de Chicago para regalárselo en lo que yo me niego rotundamente, cabe aclarar que ese gorro me lo había regalado un amigo y tenia un valor extra, lo anecdótico es que a la noche me avisan que teníamos un agasajo en un restaurante de la ciudad y OH mi sorpresa que cuando fuimos a comer me encuentro que esta persona era el dueño del restaurante, así que ante mi negativa en darle el gorro para compensar su amabilidad tuve que conseguirle un banderín de Chicago, y este buen hombre quedo conforme.

Cuando terminó el partido los 50 colimbas querían conocer a los jugadores, entonces los llevamos al hotel. A esa altura los colimbas, y nosotros también, habíamos tomado varios vinitos para aplacar el frío. La cara de los jugadores era inexplicable cuando vieron a los colimbas en pedo que los abrazaban a todos como si fueran sus familiares.
Luego llegó el momento del retorno. Era martes y nos dirigimos al aeropuerto de Río Gallegos: El horario programado para el vuelo que nos traería nuevamente a Buenos Aires era las 10 de la mañana,
Nos parecía raro que había pasado varias horas y nuestro vuelo no venia. En el aeropuerto nos pedían que tuviéramos paciencia. De pronto, mirando por los ventanales, vemos acercarse a un avión Hércules. Nos llamó la atención ver algunas ráfagas de ametralladora en su fuselaje, seguramente marcas de la guerra de Malvinas. Al aterrizar vemos atentamente que se baja una compuerta trasera, a lo lejos se veía que el avión transportaba algunos vehículos y cajas. De repente un soldado nos hace seña que subiéramos. Imagínense, nos hacíamos los boludos, nosotros esperábamos un vuelo como el que habíamos llegado. En tanto, por los parlantes anuncian que nos dirigiéramos hacia el Hércules. Una vez dentro del avión oímos al comandante decir “en caso de accidente no regresen a buscar sus pertenencias”
No lo podríamos creer. Estábamos en un avión de guerra sin baños, sin asientos, sin la cabina presurízala. No se escuchaba lo que hablábamos a medio metro de distancia. Fueron 4 horas de vuelo con un ruido infernal comiendo las sobras que no había quedado del cordero anteriormente cocinado, cuyas sobras terminaron en la cinta porta equipajes de El Palomar.
Seguro que de este, como de todos los viajes, hay muchas más anécdotas. Hoy quiero compartirlas con todos ustedes y dedicarlas a toda la familia de Chicago y a los integrantes de ese viaje, algunos de ellos hoy alientan a Chicago desde el cielo: Aleluya, el Monito, Pigua, Sandra, Juan Carlos, el Toto, Darío, Pili, Julio, la Tía Bicha, Angel.

Una anécdota aparte que me ocurrió 10 años después de ese partido. Una vez, en un taxi, me pongo hablar de fútbol con el tachero hincha de River. Cuando le comento que yo era hincha de Chicago, él me cuenta que una vez fue a ver a Chicago cuando estaba haciendo la colimba en Rio Gallegos. Yo no podía creer lo que estaba escuchando y él menos cuando le dije que yo estaba en ese partido. Cuando le entré a dar detalles del partido estallamos en risas. Lo que no me acuerdo si me cobro el viaje, jaja.

MI VIAJE (por Julio Cordara).
Chicago había hecho un campeonato aceptable para la media normal, pero nó para aquel plantel. La derrota como local con Morón me golpeó fuerte, las ilusiones se hicieron trizas y solo quedaba el consuelo del zonal. Por ubicación, el sureste, y entre los clasificados, nos tocaba el que más lejos estaba, Bancruz.

Revisando el bolsillo del pantalón solo algunas chirolas y algún que otro agujero, no es que la plata se habían ido por allí, los australes brillaban por su ausencia...Había que exprimir la imaginación. Dos posibilidades, un viaje directo en micro, que demandaría casi dos días o aceptar ese pasaje gratis en tren, con combinación en micro que me depositaría en Río Gallegos “algunas horas” después que el viaje directo.

No hubo mucho para el análisis, jugaba Chicago y tenía que estar. Aquel miércoles 3 de mayo del `90, a las 22 horas partía el tren rumbo a San Antonio Oeste, en la Provincia de Río Negro. Recordemos la fecha, todas las trampas por las que pasaba la fía férrea en busca de la privilegiada privatización que iba a mejorar la calidad de vida de los argentinos. Cuántos pueblos murieron cuando los trenes dejaron de correr...

Pocos kilómetros antes de llegar a Bahía Blanca se interpone en el camino otro tren que había descarrilado, no se podía seguir. Pasaron varias horas, el hastío era grande. Recuerdo que fue mi primera visita a Bahía Blanca, había tiempo para caminar un poco por su pueblo.

Cuando ya había caído la noche, nos avisan que del otro lado del tren descarrilado nos esperaba otra formación para completar el viaje a San Antonio Oeste. Todos los pasajeros, con nuestras pertenencias al hombro debíamos transitar algo más de 200 metros. Como yo no llevaba más que lo puesto y una campera en mis manos, ayudé a una señora que iba con dos pequeños.

Tardamos en acomodarnos, el guarda que revisa vagón por vagón y entonces sí, seguimos el camino. Ya a esta altura había perdido la noción del tiempo de viaje, sí recuerdo que llegamos A San Antonio cerca de las dos de la mañana y lo micros que debíamos tomar pasaban a las 12 del mediodía y a las 12 de las noche.

Afuera un frío tremendo, adentro de la estación una calefacción impecable, al menos no sentíamos el frío y podíamos dormitar en algún espacio vacío que halláramos. La mañana era clara, con un sol brillante que invitaba a caminar por aquellas cálidas y azules aguas del golfo San Matías.

En hora, partía el micro hacia la Ciudad de Comodoro Rivadavia. Un viaje tranquilo, extenso, al final llegamos a destino y allí había que combinar con otra empresa qye ahora sí nos llevaría al destino final. Una cosa curiosa fue, en aquel momento no era usual, tener que presentar documentos antes de ascender a la unidad, una especie de aduana para transitar de un punto a otro en nuestro mismo país.

Cansado, pero feliz, ya estaba en Río Gallegos, eran las 12 del mediodía. Solo habían pasado de mi partida de Constitución hasta mi destino final 60 horas. Nada, si el resultado final era estar junto a Chicago. Recuerdo que con las pocas chirolas (Australes) pregunté por un hotel barato. Me indican uno, acuerdo el valor, me registro, pago y cuando iba a la habitación asignada, la señora me cuenta que había alojado a otro grupo de hinchas de Chicago, en eso me ve Pili y pega el grito: "¡Vino Julito Cordara!". No alcancé siquiera a acostarme un rato, un baño y el micro que nos venía a buscar para llevarnos a alojarnos al gimnasio Rocha.

14 de febrero de 2010

A 28 AÑOS DE LA PRIMERA VEZ

El 14 de febrero de 1982 se produjo un hecho histórico en la vida de Nueva Chicago. Esa tarde, en la cancha de Huracán, hizo su debut en Primera División ante River (2-3).


El rival era River Plate, pero qué importaba el nombre. Quizás le daba una mayor relevancia por tratarse de uno de los más grandes. Pero ese River, venido a menos por problemas económicos en los días previos, presentaba un equipo alternativo. La gente del Verdinegro igual vivía su fiesta. Como lo rememoró Jorge Traverso con CHICAGO TOTAL “cómo no recordar la alegría que tenía toda ésa gente, era lo soñado durante toda una vida”.

Como ese año se jugaba el Mundial en España, la AFA decidió que primero se jugase el campeonato Nacional y luego el torneo Metropolitano. Para Chicago era una pequeña ventaja, porque en el primer torneo iba a tener la posibilidad de acostumbrarse a la categoría y luego defender esa posición en el Metro.


Enfrente River que contaba con Fillol, Passarella, Merlo, Gallego y Kempes, entre otros. Ese Millonario que había ganado el torneo de verano de Mar del Plata y unos días antes de jugar contra Chicago, debía hacerlo con Peñarol de Montevideo en el José María Minella, como cierre de la temporada estival. Pero surgieron reclamos de aumento de sueldo por parte de los futbolistas y como no se pusieron de acuerdo con la dirigencia, el equipo de Núñez nunca entró a la cancha a enfrentar al Carbonero. A partir de ese momento comenzaron a vivirse otros inconvenientes, que derivaron en la suspensión de todos los jugadores que iban a ser titulares ante el Torito y así fue que presentó un equipo alternativo.

“Sí, no eran los titulares –dice Jorge- pero eran jugadores con un gran nivel para estar en River y encima se estaban mostrando, querían ganarse un lugar . Y como corrieron... No sé si nos hubiese convenido jugar contra los titulares”. José Luis Barrio escribió el comentario del encuentro para la revista El Gráfico, alli describió que “CHICAGO sigue en la B, fue meter y meter”. Mientras que sobre River explicó "más allá de no ser los titulares apostaban al juego, al toque".

El equipo campeón de Primera B en 1981 se mantuvo casi sin variantes para afrontar el primer certamen en la elite “nos costó acostumbrarnos a jugar en Primera. No tuvimos refuerzos de nombre y mantuvimos la base de la B. Igual conseguimos el objetivo que fue mantenernos en la A, donde jugamos dos temporadas y nos fuimos al descenso teniendo varios equipos por debajo nuestro”.

Encabezando la fila, en ese debut, estaba el capitán, Jorge Traverso. ¿qué significaba ser el capitán de Chicago en su debut en la máxima categoría de nuestro fútbol? “La única diferencia era el nivel de los capitanes de nuestros adversarios, otros árbitros y estadios más lindos. Para mí siempre fue una gran responsabilidad que mis compañeros me eligieran como capitán”.

De aquel 14 de febrero ya pasaron 28 años “sí, pasa el tiempo. Lo bueno es que uno tiene buenos recuerdos para revivir. Peor para otros que no les quedó nada. Yo quedé marcado en la historia de Chicago, salimos campeones, jugamos en Primera... Somos parte de la historia de Chicago”. Fue victoria para los chicos millonarios, quienes aprovecharon algunas falencias del Verdinegro, pero los hinchas retornaron a Mataderos con la sensación de haber cumplido un sueño. Y sí Jorge, fue un momento histórico y en esa foto estuvieron y estarán por siempre ustedes.

Redacción: Julio Cordara.
Edición y diagramación: Fabián Rodríguez.
Fotos: Revista El Gráfico nº 3254, correspondiente al 16 de febrero de 1982.

25 de enero de 2010

VAPULEADO

Deportivo Morón goleó 4-0 a Nueva Chicago en el reinicio de la B Metropolitana. Tres goles marcó Ramiro López y el restante lo convirtió Lucio Ceresetto. El Torito sólo ganó un encuentro de los últimos diez y perdió en el Oeste después de 12 años.

El gallito cacareó furiosamente en su territorio porque sabía que ante un Toro que venía con el ego alto, por buenos partidos preparatorios, no podía darle la ventaja de que golpee primero. El dueño de casa sacó ventaja por algunos picotazos que parecieron leves en su momento pero que con el tiempo dejaron heridas letales sobre el lomo del apático animal.

La primera media hora fue pareja, el conjunto de Mataderos planteó dos líneas de cuatro -más próximas a su arco que al ajeno- más Cornejo de nexo, quien no encontró espacios ni socios por errores propios y tácticos de la visita. Así le fue costando cruzar la línea media. En cambio, el local fue más práctico. Un esquema clásico (4-3-1-2) con juego por los costados a través de Vega y López, y mucha movilidad en ataque con Zelaya y Lovera. La diferencia fue la actitud de ir a buscar el triunfo no esperar a un error ajeno o una jugada aislada.

Lentamente Morón fue aprovechando la proyección de Cano por derecha, donde Lemmo y Borelli no supieron ejercer control. A los 15, tras un centro del lateral, López dejó vibrando el travesaño y el corazón de los hinchas locales. Era un aviso. Dieciseis minutos después, Talín falló en un despeje y Ceresetto no pudo superar a Gómez, quien mandó la pelota al corner. Inmediatamente ejecutado el mismo, López apareció solo en el segundo palo para abrir el marcador. Y ahora se debía atacar...

Como es costumbre Chicago metió dos variantes al inicio del complemento cuando es derrotado parcialmente: Boderone por Cornejo (¿Carboni y Aramis no eran lo mismo para el DT?) y Ruiz por Scifo. Así Lemos se paró sobre derecha y el Mudo fue de enlace. Tres minutos duró la esperanza verdinegra. Un grosero fallo compartido entre Hernán González y el arquero derivó en un indirecto adentro del área. López remató con mucha potencia y amplió a dos la ventaja.

Después del segundo tanto el dominio fue a piacere del Deportivo. Se multiplicaron las jugadas entre Lovera, Vega, López, Ceresetto y el ingresado Chacón, mientras Chicago intentaba con remates de Ruiz. Un desborde de Chacón contra la línea por izquierda, ante la pasividad de Russo, que concluyó con un busca pie que López empujó para el 3-0 mientras González y Talín no pudieron despejar. Pero la avalancha no terminó allí porque en el primer minuto adicionado Ceresetto aprovechó una pifia del Loco Gómez para estampar el 4-0 definitivo. Más que un cacareo fue una vapuleada.

Fabián Rodríguez