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23 de septiembre de 2010

"Chicago fue lo mejor que me pasó"

Nombrar a Brown de Adrogué, unos años atrás, era bucear en gente “instruida” en fútbol para que le dieran algún dato. La actualidad es distinta, compartimos escenario y el sábado se vuelven a ver las caras. Algunos nombres se repiten en ambas instituciones, por caso Gabriel Cosenza, pero sin dudas que “el protagonista” es Adrián Barbona
Sus inicios fueron en Berazategui, de allí al “Mate” quilmeño y en el ’98 recala en Adrogué, paso previo a Nueva Chicago “en ese momento la diferencia era mucha, lo sigue siendo pero ahora están en la misma divisional y me resulta raro. Tengo cariño por los dos clubes, es una pena que Chicago esté mal deportiva e institucionalmente, eso duele”

Volviendo a Brown, un club equilibrado, serio, responsable “es un club familiar, antes el presidente era Juan Vairo, ahora está su hijo, Adrián, tienen un orden en lo económico que lo vienen sosteniendo desde hace varios años, hace temporadas regulares, no se vuelven locos. Es un Club equilibrado”

Para la gente de Chicago era un desconocido, una apuesta de las grandes, sobre todo en un club que se había salvado del descenso cuando ya lo estaban velando y arrancaba muy mal en la tabla de promedios. Según el entrenador de entonces, Jhonny fue la primera incorporación de un grupo que se fue gestando “empezaron a llegar jugadores de renombre y me sentía raro”. Una característica actual es el rápido salto de categoría, antes no “se notaba más la diferencia de categorías, ahora es más fácil llegar desde abajo a Primera, al Nacional “B”. diez años atrás no era común”

El cambio era grande en todo concepto, los clubes, los jugadores y la forma de entrenar “los primeros días llegaba a mi casa todo contracturado hasta que me adapté”.

El arranque no fue el esperado, a las pocas fechas un cambio de timón, llegó la dupla Traverso – Vega y la pelea por no descender fue una constante. Aquella noche contra Ferro, Chicago se aseguraba la permanencia (descendían siete clubes) y clasificaba al reducido por el segundo ascenso a Primera.

San Martín en San Juan era la primera parada, ganaban los sanjuaninos dos a cero y el “Topo” había desviado un penal. Vino el descuento del “Mingo” Jesús y en una corrida por izquierda, Barbona concreta la igualdad “fue el gol que más festejé en mi vida”. La victoria en Mataderos lo ponía en la siguiente instancia

Llegaba un viejo conocido, Gimnasia y Esgrima de Concepción del Uruguay, al que se le había ganado el ascenso al Nacional en el ’91. Fue raro el primer partido y en el descuento los entrerrianos se encontraron con la victoria. Se venía la noche, era a todo o nada “había que ir y ganar por dos goles de diferencia”. Para los que fuimos y aquellos que lo vieron por TV, fue sin dudas el mejor partido de Chicago en la Temporada “hicimos un planteo ultra ofensivo, jugábamos de mitad de cancha para arriba, nos salió bien”

Una nueva ronda y otra vez definiendo de visita y con la ventaja deportiva en contra. El rival Quilmes. En Mataderos se ganó uno a cero con aquella palomita del “Topo” Gómez y en el Sur, diezmado, con bajas importantes (el “Topo”, “Gomito”) en medio de una tormenta terrible había que jugársela. El premio tres posibilidades de ascenso “lo pudimos empatar, sufrimos, pero ya había una mística en ese grupo que era imposible que no ascendiera”


Si el tema pasa por la mística hay que detenerse en Mario Marcelo, en el “Topo” en Leo Martens, pero a la vez había grandes jugadores como “Gomito, “Pocholo” Sánchez, “Palito” Manrique “era un equipo bravo, con jugadores que jugaban muy bien y un grupo de buenas personas que tiraban todos para el mismo lado, con pensamientos diferentes tal vez, pero un mismo objetivo, ascender”
Y para conseguir ese objetivo se dio el primer paso en Mataderos, con gol de Manrique Chicago iba a Córdoba por el premio mayor. Aquella noche en que ni los penales en contra, la expulsión de Velazquez, nada iba a poder con ese equipo que entró en la historia grande de Chicago “fue un partido emocionante y lo ganamos, en un año pasé de la “B” a Primera”

Otra vez con la calculadora a cuestas, aunque esta vez en el círculo privilegiado, Chicago llega al último partido contra Belgrano donde un triunfo lo dejaba en la “A”, otro resultado lo podía meter en Promoción o perder la categoría “nos pudimos haber salvado antes, no se ganó en los últimos tres partidos y nos jugó en contra, terminamos sufriendo al pedo”

En la barbarie disfrazada de festejo pudo salvar una cadenita, no la ropa “me sacaron todo, me dejaron en calzoncillos”. Y en un rápido repaso cuenta más lo bueno “traté de disfrutarlo, fueron dos años muy lindos” que lo malo “cuando llegó Gorosito hicieron el recambio, nos fuimos todos los que habíamos ascendido, trajeron muchos jugadores y terminaron descendiendo”.

En “Tierra Santa” (Estadio Córdoba) ocurrió un hecho que tuvo a Jhonny como protagonista principal y a este escriba en un rol secundario de una cómica imagen. Era el debut de Francisco Ferraro, Chicago visitaba a Talleres “ese partido había que ganarlo sí o sí porque los dos peleábamos por salvar la categoría“ y un zurdazo de Barbona fue la diferencia "tengo la foto del gol” decía.

Sin embargo la historia transcurrió tras el silbato final, cuando los jugadores se dirigían a festejar con los hinchas que habían llegado. Adrián encabezaba la hilera, le decía a sus compañeros saltemos los carteles, el periodista le gritaba “no saltes que me caigo” hicieron caso omiso “que te voy a escuchar” decía en un tardío momento cuando recordamos el instante en que “veníamos todos festejando, saltamos los carteles y vos habías quedado patas para arriba, te acordás?”
Como no recordarlo, si es el día de hoy que Jorge Losauro (AM 1440 Gente de Chicago) sigue relatando mi caída manteniendo en alto e indemne el Handy de transmisión

Hoy que el futbolista quedó a un costado, que la mirada hacia atrás trae recuerdos, uno de ellos es Chicago “en mi vida deportiva fue lo mejor que me pasó, me dio la posibilidad de llegar a Primera División, para mí era tocar el cielo con las manos. Fue algo tremendo para mí, no me lo olvido más”

Julio Cordara

9 de septiembre de 2010

“Me comí todo lo salado, cuando vino la frutilla me la perdí”

Bucear en los nombres que usaron ambas camisetas en Chicago – Armenio es mencionar al “Lucho” Aviles, el “Mono” Acuña, Luis y José Villarreal… hay varios. Aquí convocamos a alguien que quizás tenga muy poca historia en uno de los clubes, un paso fugaz, pero para muchos que lo vimos, fue el mejor en su puesto en Nueva Chicago: Antonio Carlos Mazziotti.
Debutó en 1972, jugó un poco más al año siguiente y otro tanto en el ’74; desde el ’75 se hizo dueño del sector izquierdo y con el tiempo fue capitán y referente.
Comenzaba la década del ’80 y llega al Deportivo Armenio “pasé de jugar en un equipo con pretensiones y con mucha gente todos los partidos, a hacerlo en un club de una colectividad, y de una colectividad chica, no la pasé mal ni nada por el estilo, pero la diferencia era muy grande”

Recorrer la década del ’70 es detenerse en el ’71, con un gran equipo que estaba para pelear el torneo, y el absurdo intento de soborno al jugador Giuliano, de Temperley, produjo la quita de 14 puntos. De allí hay que saltar al ’74, donde hizo una meritoria campaña en el primer torneo (segundo de Central Córdoba) y que luego, en uno de los cuadrangulares, quedó afuera tras una goleada sufrida ante Unión en Ferro. En el ’78 se había armado para pelear, pero el reclamo de Alte. Brown por la mala inclusión de Heriberto González, determinó la quita de 5 unidades (también protestaron Tigre e Italiano) “fue el famoso partido con Alte. Brown que ganamos en el final con el gol de “Pistola” Vázquez, nos sacaron los puntos y medio que nos mató anímicamente y fue diferente. Ese año estábamos para pelear el campeonato”

Un eslabón importante en la historia de Chicago es Marcos Conigliaro, reconocido jugador multicampeón con Estudiantes de La Plata, llegaba como entrenador y se empezaron a hacer cosas distintas, si se quiere, más profesional “antes éramos medios parias entrenábamos en cualquier lado, con él empezamos a hacer pretemporada, ese año fuimos a Villa Gessell, a nivel indumentaria introduce a la firma Adidas en la vestimenta”
Los años dentro del club y su presencia como referente lo llevaron a un desgaste, el “Colorado” Janín llegaba como entrenador y lo quería contar en el nuevo proyecto “me pedía que no me fuera, que se iba a armar un equipo para pelear el campeonato”, igual Tony veía con buenos ojos cambiar de aire, encima a Armenio llegaba como entrenador Marcos Conigliaro “pensé que me podía llegar a servir, pero una vez que te vas extrañas el mundo Chicago”

Hubo una especia de trueque, llegaba el “Topo” Pereyra, se iba Mazziotti y por esas cosas del destino, con la base del ’79 se fue gestando el equipo campeón de 1981. El Tony, que se había bancado los malos momentos, los tiempos sin cancha, veía desde lejos el ansiado logro “pensé que me podía llegar a servir, pero una vez que te vas extrañas el mundo Chicago”. Hoy en día, al entrar al Polideportivo y ver esa gigantografía lo retrotrae en el tiempo y lo hace pensar “había que ser pavo para irme justo en ese momento, me como todo lo salado y cuando viene la frutilla me la pierdo”

En ésa temporada en Armenio no jugó contra Chicago, sí lo hizo en la siguiente, en Campana aquella vez que Chicago golea al “Violeta” 4 a 0 (NdeR: único partido que este escriba no vio en ése año, a pesar de estar en Campana, junto al “Negro Chumi” y el “Negro” Navarro estábamos disfrutando de las bondades de la comisaría local, producto de los incidentes en el año anterior, bah, nos habían metido en cana a los ‘5 minutos del partido de tercera). Le sale el nombre del “Lucho” Armani y concreta, “era un equipazo”. Una sensación muy rara la que vivió “nunca había jugado contra Chicago, la Verdinegra siempre la había usado yo y la tenía enfrente, no me gustó para nada”

Al final, tras 70 años Chicago llegaba a Primera División, lo disfrutaba como hincha “estaba contento por el Club” y lo sufría como profesional “fue una gran amargura no haber estado en ese equipo, con todo lo que había soñado un ascenso”

Sin dudas que hablamos poco de Armenio “fue un paso fugaz, dejé buenos compañeros” pero su vivencias, sin dudas, responden a Nueva Chicago “tuve compañeros que me enseñaron muchísimo, eran tiempos que los grandes eran -los grandes-, había un respeto, yo estuve con Rojitas, con Mastromauro, Tocalli, todos pesos pesados en serio”

YO LO VI
Pasaron más de 30 años cuando Tony dejó de usar la camiseta, muchos se estarán enterando por esta nota que hubo un jugador (un gran jugador) llamado Antonio Mazziotti, por eso cada vez que ocurra un caso similar vamos a recurrir a alguien que lo haya visto. En este caso le agradecemos a Jorge Losauro (Gente de Chicago AM 1440) quien dijo “Tony era un jugador de una categoría extraordinaria. Un zurdo que salía siempre jugando, que no necesitaba pegar, era un placer verlo jugar. En esa época encontrabas muchos buenos jugadores en el ascenso, pero Mazziotti era de lujo. Siempre fue un referente en equipos que eran sangre, sudor y lágrimas, él ponía una cuota de buen fútbol”
Julio Cordara

6 de septiembre de 2010

Roque Erba: "FUE ESPECTACULAR JUGAR EN LA A CON CHICAGO"

Una huelga de futbolistas profesionales en 1975 lo hizo debutar en Primera con 16 años; desde la temporada siguiente se fue ganando su lugar por méritos propios, no solo en el equipo, en la historia grande de Nueva Chicago. Años después, en su andar por la máxima categoría, recaló en el “Gasolero” donde vistió tres años la casaca celeste. El Protagonista es Roque Erba.

Es mucho más sencillo bucear en la vida de Roque lo concerniente a Chicago “qué decir de las cosas que viví en mi Club, en mi casa, nací y me crié, futbolísticamente hablando, me dio mucho”. Así que nos propusimos indagar sobre sus tiempos en el Sur “Temperley me dio momentos muy lindos a pesar de la mala situación económica por la que pasamos, fueron tres años en Primera División con lindos recuerdos y con gente amiga”

Tras haber sufrido la quiebra, la pérdida de categoría Temperley sigue de pie “es un club muy popular, no lo ayuda la división, si jugara en en la “A” sería como Banfield, como Lanús. Tiene una hinchada maravillosa y es un club muy lindo”

Hablar con el “Tano” es ir directamente a un tiempo lleno de gloria en Chicago. Es desandar en la máquina del tiempo y verlo en la punta izquierda a pura gambetas y quiebres de cintura para bastecer al “Madera” Assán o a Marito Franceschini, es verlo zambullirse provocando un tiro libre cerca del área o inventar un penal. Es ir a cuando Chicago vivió su fiesta tras setenta años, de la mano de “Pipo” Ferreiro llegaba a Primera “fue algo maravilloso, inolvidable para todos aquellos que lo pudieron disfrutar como lo hice yo”

Había que habituarse al nuevo lugar. Debutamos en la “A” en el viejo Campeonato Nacional frente a River en cancha de Huracán. Luego llegó el Metropolitano, a jugar por la permanencia. Las cosas no salieron como lo esperaban y, más allá del eterno agradecimiento, se iba “Pipo”, llegaba Rodolfo Motta. En ese cambio también hubo una modificación a la hora de jugar, Roque dejó la punta para mostrarse por todo el frente de ataque, con más espacios y vivió uno de sus grandes momentos “fue espectacular y jugando en Primera con esta camiseta”

Hace algunos días, Jimena, una fiel seguidora del blog, nos consultaba sobre un hecho narrado en una carta al hincha por Marcelo Antar, que recordaba aquella noche de verano del `82 en La Paternal. Empataban Argentinos Jrs y Chicago, los dos jugaban por evitar el descenso y “se cortó la luz” justo en el entretiempo y no volvió "lo que vivimos esa noche fue emocionante, estábamos en el vestuario y escuchábamos a nuestra gente alentar como locos, como siempre alentaron" Fue aquella noche que en la oscuridad retumbaba “Solo le pido a Dios / que Chicago no se vaya de Primera / que se quede para siempre / para toda la alegría de la gente"

La victoria en San Martín contra River, llegar a la Boca para jugar con Rácing y el triunfo nos dejaba en la “A”. Desde la tribuna, al son de Celeste Carballo bajaba “cuando me levanto el domingo a la mañana / me tomo unos vinos y me voy a la cancha / subo a la tribuna, cuelgo la bandera / porque Mataderos se queda en Primera…” y fue así, con aquel gol de Pedro Hermosilla Flores “fue muy lindo y muy importante haber mantenido la categoría, lo que tanto luchamos durante ese año”

A lo colectivo (espectacular año ’81 asistiendo a los puntas) le sumó lo individual (desequilibrante como segunda punta y con gol) y con ello otros horizontes se avecinaban. Lo quería Bilardo para su Estudiantes Campeón, se lo llevó River, lleno de historia pero con un opaco presente, por entonces se sumaba un tal Enzo Francescoli.

Como si fuera la trama de una película, el debut de Roque con “La Banda” le puso una serio obstáculo o dos “me tocaba enfrentar al Club de mi vida y el que me marcaba era mi hermano (Juan Carlos), todo muy raro para mí”

Hanía pasado algo más de una década desde su debut en Chicago. En Los Polvorines usaba una camiseta con franjas verdes, pero en lugar de otras negras acompañaban unas blancas. San Miguel enfrentaba a Chicago, él le convertía un gol a Chicago y al momento de festejar se encontró frente a una tribuna que lo había acompañado en sus orígenes “fue una sensación extraña, recuerdo que miré a la tribuna y estaban los hinchas de Chicago que a pesar de haberles convertido un gol me aplaudían”

Se lo propuso, no lo dejaron. No importa conocer los motivos, tampoco hay rencor, solo una ilusión que no fue “lo que más anhelaba era terminar mi carrera en Chicago, porque nací en el Club y lo quiero. No se dio”

No se dio la vuelta Roque, pero como dijo Anibal Troilo “quien dijo que me fui si siempre estoy volviendo” y vos “Tano” estás en la cancha acompañando al verde y en el corazón de los hinchas que te vimos con la once en la espalada

Julio Cordara

1 de septiembre de 2010

"A ALL BOYS SIEMPRE LO TUVE DE HIJO"

El Topo Gómez después de marcar el 3-2 ante Instituto en el Chateau Carreras el 9 de junio de 2001. (Foto: Diario Olé).

Seguro que hay condimentos de sobra para presentar este Chicago – Platense, jugadores y entrenadores en ambos lados; la indeseable presencia del actual entrenador “Calamar”. Recuerdo de partidos como aquel empate en Vélez, en el ’76, aquella vez en el 2001 cuando Martín Saric cambió el fútbol por el atletismo, hacía salto en alto sin garrocha. Después de haber gritado con el alma el gol del empate del “Topo” Gómez.
Y la nota es, justamente, Oscar Armando Gómez, quien llegó a Chicago en el 2001 luego de haber estado en la temporada anterior en el club de Vicente López.
Chicago y Platense, los que se cruzan el sábado gritaron los goles del Topo “en Platense estuve un año donde convertí muchos goles, como 15 en una rueda. En mí mejor momento me lesioné. Después me llamaron de Chicago para dar una mano en un momento muy difícil del club y no lo dudé y no me arrepiento de haberlo hecho porque tuve un año muy bueno”
Y por esas cosas que tiene el destino, debut en Mataderos frente al “Calamar”. Encuentro cerrado, de pronto penal para Chicago. El que recibía todos los insultos de la tribuna visitante agarró la pelota, la puso en el punto y le pegó un tremendo derechazo para clavarla pegada al travesaño “lo iba a gritar como hice en todos los clubes donde jugué, pero ese día tenía una remera abajo porque era el cumpleaños de mi hija”. Por lo general se cumple la ley del ex con algún gol, muchos optan por el silencio, el “Topo” no, todo lo contrario “el gol hay que gritarlo, yo siempre lo hice con alma y vida porque es lo más lindo que te puede pasar no tenía nada contra Platense”
Sobre el final de aquel partido la polémica, ya habían pasado los tres minutos que había marcado el árbitro Miguel Jiménez, le da una más al “Marrón” y la pelota deriva en el tiro de esquina, lo hace ejecutar y con la pelota en el aire toca el silbato, unos y otros siguen a la pelota que concluye dentro del arco “Verdinegro”, pero el pito lo había terminado “Si el referee te quiere cobrar el gol lo hace. En ese momento no me di cuenta y se armó un quilombo bárbaro, una escaramuza que no llegó a cosas mayores” La escaramuza de la que habla tenía como principal protagonistas de un lado a Hernán Maisterra y del otro a un entrenador “vende humo” que se besaba el escudo de Chicago
En la revancha, abajo en el marcador por aquel gol de Guillermo Santo, él, el más mirado, el más insultado por los locales, respondió a los insultos con otro gol, el del empate “me quedó la pelota, no me salió ningún defensor y la metí contra un palo, la verdad es que estaban hostigando mucho y eso es cosa del folclore del fútbol”
El del “Topo” Gómez fue un caso extraño, ya era querido sin haberse puesto la “Verdinegra”, cuando ni siquiera estaba la posibilidad de anclar en Mataderos. Aquella mañana en el cajón de Floresta con sus goles ponía a Juventud Antoniana en la final por el ascenso postergando a All Boys “me cansé de hacerle goles en todos los equipos donde estuve, siempre los tuve de hijo”
Después sí, con un Chicago complicado en los promedios se armó un equipo de hombres y entre esos hombres el “Topo” quien se muestra contento por haber elegido venir a Mataderos “recuerdo cuando me fui a despedir, Caruso Lombardi, que era el técnico, me decía que estaba loco, es un club muy conflictivo, te vas a complicar” Y sigue “no le hice caso, era un momento complicado, arrancábamos muy abajo con el promedio. No me equivoqué, ahí tuve una de las alegrías más grandes de mi vida, lo tengo grabado para siempre”

Sabe del ida y vuelta que hay “la gente de Chicago me tiene mucho cariño como yo a ellos, son muy pasionales”; que es ídolo de una parte de esta nueva generación de hinchas que disfrutó ese vuelo con los brazos abiertos en el Chateau Carreras tras haber sometido a Klimowicz y olvidarnos para siempre del “Sargento” Giménez y sus fallos adversos “es un momento imborrable, lo voy a llevar conmigo toda la vida”
Conoce por el momento que atraviesa el club y se siente identificado y dolido “cuando me preguntan , siempre contesto que se puede estar en la B, en la C, pero su gente es inigualable y ya vamos a salir"
Aquellos silbidos fueron producto del dolor de ver a ex en el adversario, muchos hinchas de Platense lo recordarán bien “seguramente hay gente de Platense que me quiere, hice muchos goles ahí, solo que tuve la mala suerte de lesionarme" y con Chicago es sentir ese amor mutuo “es lo más grande que hay, lo tengo presente constantemente, estoy en el living de casa y veo un retrato que me dieron” Nada fue como antes, luego de ponerse la verdinegra “marcó mi vida”

Julio Cordara

25 de agosto de 2010

"ME HUBIESE GUSTADO JUGAR EN LA A"

Barracas Central y Nueva Chicago se volverán a ver las caras, en forma oficial, 60 años después y en esta sección, donde presentamos y contamos vivencias de algún protagonista que vistiera ambas camisetas, nos encontramos con una de las grandes promesas de Chicago a fines de los ’90, quien encontró su lugar en el fútbol en Barracas Central: Fabián Unzurrunzaga.

Para el mundo del fútbol es el “Vasco”, para aquellos que lo vimos hacer cosas maravillosas con la ’80 de Chicago, tanto en infantiles como en juveniles es “Porky” y nos da su primera impresión sobre uno y otro “se puede decir que Chicago fue el que me inició, hice todas las inferiores y llegué a Primera, estuve hasta el 2001 cuando ascendimos y me dejaron libre. Anduve por varios lugares hasta llegar a Barracas, un club bárbaro, con una dirigencia espectacular y un presidente (Chiqui Tapia) que trata muy bien al jugador. Allí fue donde tuve constancia y por eso creo que alguien me conoce”

Solo el paso del tiempo, en un análisis postrero, puede determinar si algunas decisiones tomadas en su momento fueron oportunas o no. Situados en la turbulencias de Chicago de comienzos del ’98, donde “Titina” García era el presidente y el poder lo ejercía Raúl Fernández, el entrendor era Hugo Zerr que recibió un equipo (conducido por la dupla Leandro Pérez – Lorenzo Ojeda) en la 4ta ubicación. Aquello que tanto había costado, escalón por escalón, de la mano del nuevo técnico bajó raudamente a través de un ascensor. Le siguió una limpieza sin miramiento de jugadores profesionales y la llegada de apuro de proyectos interesantes de las categorías ’79 y ’80 “no sé si se apuraron los tiempos, si te lo ponés a pensar ahora puede ser que sí”. Esa visión tien que ver con otros nombres de la misma categoría que debutaron mucho después y tuvieron otros tiempos en Primera división (César Carranza, Juan Huerta) “son cosas del destino, hubo varios chicos que el club no tuvo en cuenta y eran grandes jugadores. Hoy veo a algunos y digo cómo puede ser que este pibe no esté jugando. Yo tengo la suerte de seguir jugando, en la “C”, pero estoy”

Aquel 4 e marzo de 1998 fue una muestra gratis de belleza en el fútbol. Chicago, con la aparición de varios pibes que debutaban, hizo un juego vistoso y práctico a la vez y goleó 4 a 0 a Almagro. Fabián tuvo su primera vez con la “verdinegra” reemplazando a Sebastián Canio “es un lindo recuerdo que tengo. Ese día el Mingo Jesús hizo los 4 goles. Ariel fue alguien que me habló mucho, me ayudó, me pasaba a buscar para ir a entrenar. Ese día me puse contento por él y por todos los chicos que debutamos”

Las cosas fueron diferentes en la Rueda Permanencia, con mucha improvisación. Por caso, lista de concentrados anunciadas que debían cambiarse porque debía llegarse al mínimo de jugadores profesionales (que no había mucho) que exigía el Reglamento. Eran tiempos difíciles donde se cobraba rara vez “era un momento feo, tal vez entonces no me daba cuenta porque era chico, pero hoy, que vivo un poco del fútbol, entiendo as necesidades que pasaban los muchachos que tenían familia. Se habían atrasado en los pagos, no jugamos por mucho tiempo en Mataderos… Por suerte luego se empezó a componer y se pudo llegar a Primera División”

“me hubiese gustado jugar un poco más” dice cuando se le apunta a si quedaron asignaturas pendientes en el club donde se formó “que no me dieran una oportunidad cuando se ascendió, no tuve la suerte de conocer la categoría, de jugar en las canchas de la A” Siente ese sabor amargo, pero no alza dedos acusadores, al contrario, mira hacia su interior “cometí algunos errores y por esos errores me dejaron libre”

Obligado al éxodo recaló en Los Polvorines y fue en San Miguel su pero experiencia en el fútbol “fue un año malísimo para mí, la pasé muy mal, hasta había pensado en abandonar el fútbol” Mas tarde estuvo en Atlanta. Loma Hermosa lo vio con la casaca de J. J. de Urquiza hasta que en el 2005 llega a Barracas Central “allí fue donde recuperé las ganas de jugar, me sentí querido por el presidente (Tapia), fue quien entendió mi locura, me aconsejó y me dio el lugar que tal vez buscaba yo. No sé que hubiese pasado y eso mismo me ocurría en Chicago”

Fueron unas temporadas en altísimo nivel lleno de reconocimientos periodísticos “me sentía bien, la cabeza para jugar es importantísima” El destinatario del elogio vuelve a ser el manda más de Barracas “me puso en claro algunas cosas, yo abrí un poco la cabeza y a partir de ahí empecé a jugar, me puse bien conmigo mismo y después lo trasladé a la cancha”

Vamos finalizando la historia y regresando a aquella “promesa”, el Diario Olé en la previa de un Morón – Chicago juntan a dos pibes que eran futuro: Fabián Unzurrunzaga y Pablo Rodríguez “sí, recuerdo aquella nota, la hicimos en una estación de trenes, creo que en Haedo. Yo no soy muy amante de guardar recortes, pero mi viejo tiene el diario de aquel día”

Juegan Barracas Central y Chicago, Fabián lo vive a la distancia con su hoy en Deportivo Laferrere, pero por lo vivido en ambos lugares, quiere que uno mantenga lo conseguido “hace mucho que Barracas se merece llegar al lugar en donde está, lo vino buscando desde hace tiempo, ojalá lo pueda mantener, es un club que trata bien al jugador” y que el otro recupere un sitio más acorde a su historia “Chicago, por la gente que tiene es de otra categoría, ojalá hagan las cosas bien y lo puedan conseguir”

Julio Cordara